El Lobo, soy yo.

Soy un perdedor. Tengo un trabajo que no me gusta, una vida que no me gusta y una mujer que... Es mi prima. Estaba muy buena en el instituto, ¿vale? No iba a permitir que nadie más se la follara. Lo entendéis, ¿no?

The wolf

Incluso a mis vecinos les va mejor. Ayer me encontré con uno de ellos en la cafetería del barrio. Me dijo que ganaba al mes lo que yo jamás ganaré en un año: setenta y dos mil el mes pasado.

¿Qué coño está pasando aquí? Obviamente le dije que si me enseñaba un justificante de esa nómina, dejaría mi trabajo ahora mismo y empezaría a trabajar para él. Así hice. Llamé a Paul y le dije que lo dejaba. "Paso de tus muebles, capuyo".

Este tío que acababa de conocer tenía algo, algo que me atraía mucho: dinero.

Sabía que si en un mes ganaba esa cantidad, podría hacer lo que quisiera en un par de años: drogas, putas, lujos... Sí... La vida perfecta. ¿Qué me iba a decir mi mujer? "¡Ya no quiero estar en esta familia!" (Já...)

Jordan y yo nos montamos una empresa. (Jordan es el forrao de la cafetería). Una empresa en la que venderíamos humo a paletos que nos harían multimillonarios. Para eso necesitábamos un equipo. Todos los miembros que lo formaban eran grandes vendedores. Te vendían hasta un boli, tío. ¡Un boli! ¿Qué clase de degenerado haría eso?

Ganamos mucha pasta, más de la que jamás podré contar. Mi vida se basaba en ir de fiesta en fiesta, sin problemas, sin necesidades de ningún tipo, con ludes siempre en el bolsillo. Eso no podía faltar.

Jordan pensó en meter el dinero en Suiza. ¿Por qué no? Todo el mundo lo hace. Pero luego llegaron las investigaciones... Aunque, qué queréis que os diga, al final todos salen impunes de estos casos. Y nosotros no íbamos a ser menos. "Con dinero haces lo que quieres, nena".

Pero lo hizo. Él se vendió. Se puso un micrófono. "Jordan, esta te la voy a devolver y lo sabes". Y si no lo sabes, es que no eres tan listo como piensas, porque se me ha visto el plumero durante las tres horas que nuestras vidas han durado.

Al final he ganado yo. Yo soy quién ha manejado el negocio mientras tú te ponías hasta las cejas. Yo soy quien ha quitado a los que estorbaban de en medio mientras tú les querías obsequiar con regalos de navidad. Gracias a mí, tienes todo lo que tienes ahora. Y, gracias a mí, lo vas a perder todo.

Porque hoy no quiero ser tu sombra. No quiero ser un segundón más en una película que parece solo tuya. El Lobo no eres tú. El Lobo, soy yo.

 

[[ Esta entrada ha sido escrita como homenaje a EL PELÍCULAS, idea original de Txema LdR (de quien soy gran admiradora) para el blog Art Influencer, en el que ambos colaboramos.

relatos porciones análisis audiovisual cine

Añadir un comentario

Estás utilizando un programa tipo AdBlock que bloquea el servicio de "captchas" publicitarios empleado en esta web. Para poder enviar tu mensaje, desactiva AdBlock.